CARPE DIEM
(“Vive cada momento de tu vida como si fuese el
último”)
El día sábado 04 de febrero,
asistí con mi amigo Fernando a una reunión de ex compañeros de la sección “O”
del colegio, a quienes no veía desde hace 36 años. Era una reunión mixta de hombres
y mujeres,
-Estaré hasta las nueve, máximo-
me dijo Fernando- mirando su reloj y preguntándome si teníamos que llevar algo.
-¡No!- le respondí- allí vamos
acordar.
Después de una pequeña caminata
por las calles de surco, llegamos a la casa de Silvia, el lugar destinado para
nuestro encuentro. Allí, nuestra anfitriona nos recibió en la puerta con los brazos
abiertos. Dentro de la casa, estaba
Margarita, había llegado temprano, a ella, Fernando le decía: “La salvaje” porque
de niño siempre le pellizcaba. A su lado Liliana Figueroa, la conversadora, animosa y
directa como ninguna, con una memoria que a todos nos dejó sorprendidos. Apenas
nos vieron, nos cerraron la puerta,
mientras se mataban de la risa por no dejarnos entrar. Y Silvia afuera gritando.
-¡Abran!, estas chicas están jugando – nos miró Silvia,
sonriendo y recordé el colegio, las
peleas absurdas y los juegos.
Llegó después Lamilla, “la tuya,
y la de él” como así la molestaban, apareció Américo conversador, entusiasta, y
diplomático, “el poeta”, que con sus versos encantaba a las profesoras. Después apareció Maraví, que estaba perdida y
que casi nos obliga a salir en su búsqueda. Poco a poco fuimos entrando en una
conversación extremadamente deliciosa y encantadora, llena de recuerdo, faltaba JR Bringas, uno de los más conversadores,
desenfadado para hablar, sin tapujos y directo, que condimentó más la reunión.
Las risas no paraban, tampoco la comilona, acabamos con todos los confites de
la mesa, no quedó bebida alguna. Todos
hablamos, ninguno calló. Era nuestra reunión hasta que empezaron las
confesiones Liliana o Eda como ahora pedía que le llamen empezó, dejando
sorprendido a todo el grupo.
¡Está bien!, yo empiezo – dijo, mirando a todos – no tengo
porque avergonzarme por los sentimientos que tuve.
El grupo se enmudeció, ¿contaría
de quien estuvo enamorada en la secundaria? ¿Se atrevería? Nadie quería
perdérselo, había creado el ambiente necesario para que todos le presten
atención, hasta JR Bringas calló, Fernando olvidando la hora, porque eran más
de las once, le prestó atención, Américo quieto, la miraba sorprendido, igual
que Margarita que quizás diría: “No digas nada”. Silvia como toda ama de casa y
anfitriona no escuchó, se lo perdió por estar en la cocina. Lamilla miraba
inquieta y entonces lo dijo, (no menciono nombres por ética) dejando a todos
sorprendidos algunos sonrieron, otros buscaban con la mirada a la otra parte mencionada, pues estaba allí,
impávido escuchando. Las confesiones hicieron que el ambiente se calentara y aún
más porque era el turno de JR Bringas... (Continuará)

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